Mostrando entradas con la etiqueta liturgia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta liturgia. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de mayo de 2011

El día del Catequista y fiesta arciprestal de Oviedo


Este sábado pasado, a las 12.30 del mediodía se celebró el Día del Catequista en la iglesia mayor del Seminario de Oviedo.
La concurrencia era de una iglesia llena. En la misma ceremonia coincidió gente del arciprestazgo de Oviedo que celebraba conjuntamente su fiesta pascual.
Los cantos corrieron a cargo de la Escolanía San Salvador, utilizándose como hilo conductor la liturgia del día y la pascua. Se interpretaron cantos de De la Roza, Dechá, Lecot, Taizé, Palazón, Muñiz, etc. Casi todos eran nuevos, con lo que supone de reto para una comunidad con 5 minutos de ensayo.
Como en ocasiones anteriores (véase la Celebración para la Clausura de los trabajos grupales del Sínodo diocesano) el reto ha sido ampliamente superado: la asamblea llegó por momentos a ocultar la intervención coral con su fuerza y seguridad en el canto.
Pongo esto en mi blog, por ser una apuesta personal que siempre da buenos frutos, y que sería interesantísimo repetir o imitar en más lugares de la diócesis.
Ir a una celebración y ser meros receptores pasivos, hace inoperante el mandato conciliar y las reformas litúrgicas, pero incluso más allá, me aventuro a decir que es precisamente la música la única que HOY puede hacer salir a la gente de nuestros templos con un espíritu alegre y jovial.
No es lo mismo una tosto-celebración (que es muy parecida pero de menor grado que una pelma-celebración) que una misa larga pero con intervenciones por parte de todos, incluso de la asamblea (!) que ensalcen el espíritu.
Hay modas deleznables de egolatría resupina en la que la asamblea se torna en simple vouyer, donde el exibicionista se retroalimenta al saberse contemplado... convirtiendo el sacrificio cultual en un espectaculo -y de los malos- carente de belleza, armonía, ritmo y equilibrio.
Belleza (aunque la haya compuesto otro), alegría, gravedad... son buenos criterios musicales para escoger repertorios aptos para cualquier comunidad, incluso una tan variopinta como la del sábado. (El canto de comunión fue solicitado por una decena de parroquias para ser interpretadas en sus celebraciones).
Satisfacción por el deber cumplido; orgullo del trabajo bien hecho; ironía de predicar en el desierto.
PD.- Desde esta semana santa, la Escolanía San Salvador edita hojas para el canto de la asamblea que se pueden descargar en su web (www.escolaniasansalvador.com). Es un servicio gratuito de edición privada. Si se viese oportuno, y si hay un buen número de solicitudes, se puedrían colgar los midi para aprenderse los cantos si no se sabe solfear.

domingo, 24 de abril de 2011

Triduo Pascual en Cabranes




Puff... vaya semanita. La verdad es que ha sido agotadora y bella en la misma proporción, y estoy muy contento.

A veces uno se mata a trabajar, a pensar, a crear... y parece que el mundo exterior que te roddea es ajeno o indiferente: son cosas de la vida. Pero, por suerte, en Cabranes, el trabajo y las ganas se valoran tanto como la belleza. Este año ha habido más contratiempos de los habituales: detalles que no se han podido realizar o algunos que con las prisas y el apurón, se han quedado a la puerta de casa (literalmente, claro). Aún así, un regalo.



Comienzo con el Jueves Santo en Torazo.


La iglesia a reventar: gentes de todo el concejo: Pandenes, Fresnedo, Sta. Eulalia, Gramedo, Viñón...

Preparamos unas hojas de cantos, y la gente parecía que realmente quería llenar la iglesia con sus voces, en competencia con la nube perfumada del incienso. Los monaguillos, genial. Y el Monumento, ¡qué decir! re-estrenábamos sagrario, candeleros y ánforas ricamente restauradas. Pero el momento culminante fue el lavatorio de los pies. Confieso que tengo pasión por ese momento tan sagrado. Y allí sentados unos hombres y mujeres que me han dejado arrodillarme en ellos ante todos los fieles cabraneses. A mi lado, Don Enrique Monestina. Él me ayudaba a lavar los pies en forma figurada a como lo hace en la realidad: silenciosa y fraternamente. ¡Qué haría yo sin él!

La hora santa, ya fue mucho menor en asistencia. ¡Cómo llovía!
El jueves, despedimos también a Jenaro. Un hombre peculiar, de mucho genio y mayor libertad, que ajardinaba como nadie los huertos de Torazo. Permítome decir con cariño y todo el respeto que murió tras haber ganado la Copa del Rey nuestro Real Madrid: parece que todo estaba calculado.

El viernes santo ¡qué mojadura! La lluvia prefiguraba el día que se avecinaba. Primero, rompió los planes de ir a Castropol a participar de una procesión con el párroco, Don Jorge Cabal.


La lluvia durante el entierro de Jenaro retrasó mi llegada a Fresnedo, alterando el humor de un párroco ya de por sí nervioso por el deseo de que los cultos sean perfectos.


Una vez en el templo, comprobamos que habían robado dentro de la iglesia. Gracias a Dios no profanaron el Santísimo, pero por desgracia, para entrar rompieron una vidriera pequeña, pero artísticamente, la mejor del concejo de Cabranes. Un disgusto y una lástima que por desgracia hizo más tensa la preparación de la ceremonia.


No obstante, los oficios resultaron austeros y sobrios, pero hermosos. Con el tiempo me fui calmando y entrando en el misterio que vivimos. La gente cantó, y participó en buen número a pesar del día de perro que estaba. Llovía tanto que ANTES de posar el segundo pie tras salir del coche ya tenía el primero completamente encharcado.


El Via Crucis de Santa Eulalia más bien, escaso. Con todo, bien.



El Sábado Santo por la mañana teníamos oración mozárabe del Gran Sábado. Es una especie de oficio de lectura pausado y con oraciones sálmicas muy a propósito de la Pasión y Muerte de Cristo.

Tanto los folletos de cantos como los de esta oración, son de esos desastres naturales a mi berza, pues cuando bajé a por ellos a la imprenta, ya había cerrado. Por ello, la suspendí, aunque un grupo muy agradable de 4 personas, con unas muestras de imprenta que tenía por casa sí pudimos rezar. Queda pendiente para el próximo año darle mayor difusión... y recoger los libritos.

Y por la noche, la Gran Vigilia Pascual. Fue preciosa. La verdad es que en un monento del lucernario, cuando toda la iglesia de Sta. Eulalia estaba iluminada con las pequeñas velas (se repartieron 160), mientras Ángela nos cantaba los salmos de Don Alfredo de la Roza, me sentí el hombre más afortunado del mundo: estaba haciendo lo que me gustaba, saboreando toda la belleza de la liturgia, rodeado de mis feligreses, del grupo de escolanos que siempre vienen a acompañarnos magistralmente con sus voces, una parte de mi familia que vino a pasar estos días conmigo, los monaguillos de competición (incluído un nuevo fichaje, que hace las veces de Beckanm, Mateo), otros amigos que vinieros desde Gijón... y para rematar, estaban personas que habitualmente no vienen a misa, pero que para mí son muy importantes...más incluso de lo que pueden parecer a simple vista. Don Enrique, a mi derecha, dando esa sensación de seguridad que siempre dan los curas mayores y aplomados. En aquel momento, di muchas gracias a Dios: y no solo por ellos, sino por la gente que ellos me evocaban: Memé, Eugenio, Emilia, Carmen, Andrés, Rosario, Lucía, compañeros sacerdotes que a lo mejor estaban celebrando solos o con muy poca gente, mi familia completa... personas con rostro y corazón que por un momento fugaz se hicieron presentes uno por uno. La iglesia, con un llenazo casi-ilegal.

Y si eran pocos los regalos, el remate fue el bautizo de Mikel. Un joven de la parroquia que pidió recibir las aguas bautismales y que hizó una formación amplia y profunda en la parroquia. Ha sido una Vigilia Pascual inolvidable.

Sólo una pega: levantarse hoy. ¡Madre mía, qué trabajo! Y la tregua que la lluvia nos dió la noche santa, ya había terminado. Además, llegué tarde 30 minutos a la primera misa, por que perdí las llaves del coche en medio de todo el barullo.

Gracias a todos los que habéis hecho posible todo esto. Perdón por mis fallos y desastres. Pero, los que me conocéis, sabéis que estos errores serán acicate para que el próximo año intentemos superarnos: Ecclesia semper reformanda!

miércoles, 13 de abril de 2011

La Escolania de Covadonga


Ayer por la tarde me escapé hasta el Santuario de Nuestra Señora de Covadonga. Allí fuimos el Arciprestazgo de Villaviciosa a confesar. Esta feliz iniciativa nacida en Cabranes hace ya siete cuaresmas va consolidandose con propios... y extraños. No obstante, no queriendo centrarme en la tan agradecida solemne normalidad litúrgica tan extraña a nuestros tiempos, quisiera compartir con vosotros la alegría que ayer despertó en mi al escuchar a la Escolanía del Santuario. Hay que destacar la labor de Fernando y Jorge que, con ahínco, han sacado adelante esta agrupación coral de tanta solera. Y si bien es cierto que nada hay más delicado que un coro de niños y de jóvenes (pues no vale con cantar como en el chigre), ni nada tan sujeto a los vaivenes de la edad, ayer dieron muestra de equilibrio sonoro, litúrgico y musical. También me sorprendió con enorme satisfacción el escuchar un conjunto instrumental durante la purificación de los vasos sagrados. Es cierto que habrá quien ponga el grito en el cielo: ¡música instrumental en cuaresma!... pero será eso lo único que podrán decir, pues -al menos lo que yo pude escuchar- ha sido todo muy cuidado y bien seleccionado. Ayer (y unas vísperas que escuché en adviento) pude ver que otra música litúrgica es posible, que hay vida más allá de otras historias, y que el trabajo siempre da su fruto. Felicidades y muchos ánimos a quienes fomentan y alientan este trabajo. Y ahora... al sacamuelas. Os aseguro que, una vez más, voy presa del terror. Ciao, pescao!